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miércoles, 28 de septiembre de 2016


Textos en el tintero del espectáculo AMOR (fragmentos,notas, diario)


Pienso que si las mujeres dejásemos de estar tan presentes en los cuidados, el mundo no se caería, sólo se reajustaría. Habría un nuevo equilibrio, forzosamente alguien ocuparía nuestro lugar; los hombres-padres y no padres, las comunidades, los grupos formales y no formales, el vecindario, las niñas y los niños, incluso quién sabe puede que hasta las organizaciones públicas que igual es para lo único que deberían estar,para el cuidado de la vida común… el mundo entero y cada unx en sí nos haríamos cargo de nosotrxs mismxs y de lxs demás. Quizás esto sea así,  y por eso la ideología patriarcal pone tanto empeño en que las mujeres, como sujeto sociales, no dejemos de HIPERRESPONSABILIZAMOS del bienestar, el sueño, la salud y los orgasmos de los demás. De no cumplir con este mandato, quedamos expuestas a la condena de la CULPABILIZACIÓN propia y social extrema, hasta la muerte. Sin piedad.                                                


¿Qué fuerza o repulsión o la mezcla de las dos cosas nos lleva a engancharnos a alguien, a quien por desesperadx, podemos maltratar?
                                        

Espejos. Si las otras personas lo que hacen es devolvernos lo que ven en nosotrxs... ¿qué imagen estamos proyectando?



Amo a la mujer con el traje rojo. Alegre e inteligente. Siempre ríe. También llora por muchos motivos. Lo siente todo, lo da todo y todo lo recibe, con placer. No tiene miedo, confía. También amo a la niña, igualmente confiada, sonriente, soñadora, tierna, cariñosa, amable. Terca e irreverente. Sí, la amo. Todo lo siente. La amo también cuando se mete en un pozo de fragilidad. Y se queda sola, se amarra cadenas, se quita la comida, se muere de sed. No tengas miedo. Ese no es tu sitio. He de irme, me gustaría que vinieras conmigo. La niña sale del pozo. La noche es clara, una noche de verano. Huele a flores y a tierra descansando del duro día de espejismos. Mi abuela Luisa con un ramillete de jazmines en el ojal del traje se despide de nosotras sonriente, como siempre. Se va de nuevo al pueblo caminando por el campo sembrado, en la noche. Nosotras nos vamos, por fin. Es nuestro momento de la aventura. (Textos en el tintero del espectáculo AMOR)

Sobre Amor y obediencia.
Si puedo tocar el patriarcado en mi garganta, pinchándome por no ser una niña buena, una mujer obediente, por no haber sido una esposa sumisa, por no haber tenido suficiente con haber sido elegida la Penélope de un Ulises estúpido. Si todo ello ya me es tan real, y tan insoportable ¿Cómo viven estas mujeres que además de todo esto, tienen sobre ellas la amenaza de ser agredidas física o sexualmente ellas o sus hijxs? ¿Cómo toman sus decisiones? Es imposible.


Novio: Llegado a un cierto punto me cansé de tener castradas la mitad de mis emociones;  de sentir indiferencia, frustración, de callar el miedo y el dolor, de tener que tener respuestas, certezas, dinero. Llegado a un cierto punto tuve ganas de ponerme feo y de decir carroñero…pusilánime, cazador sin alma, trol cobarde. De llorar, de reír, de descontrolar, de bailar, de no saber qué hacer. El amor es un puto rollo, ¡¡¡me aburro!!! Y un segundo después, sólo seguir caminando.

Novia: Llegado a un cierto punto me cansé de ser buena, de estar triste, de tener melancolía, de estar rota, hueca, de esperar, de sufrir por todo ello. Llegado un momento, tuve ganas de ponerme fea y de decir mierda, puta, zorra, gorda, apestosa. El amor es un puto rollo ¡¡¡me aburro!!!! Y un segundo después, sólo seguir caminando.









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