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martes, 21 de marzo de 2017



El extraño caso de la tortilla de patatas o cómo autoinmolarse en una hermosa noche de invierno.

Estaba en la calle. La noche era maravillosa, había mucha gente paseando, los rincones del centro, de los que nunca me canso. Un poco de frío, un poco de humedad, ya se sabe cómo es esta ciudad construida debajo de un río. Claro que estaba feliz caminando por la calle, me gusta tanto estar al aire libre por la noche. Me probé un traje, la semana próxima tenía que disfrazarme de mujer. Hice algunas fotos de grupos de amigos en la intimidad pública de las terrazas en los bares, y respiré la noche. Tenía que comprar patatas. Estaban en casa mi hija, que había estado muy malita en los últimos días y su padre que vino de Granada para estar con ella. Les dije que les haría tortilla de patatas por la noche. Así que me fui despidiendo de la calle, del aire libre, de los rincones de los que nunca me canso, y fui caminando camino de mi casa. 

Cuando llegué, con dos kilos de patatas, servilletas y un poco de queso de Ronda, el papa de mi hija estaba calentando un puchero que había hecho, cerrando los tarros de cristal donde había almacenado el caldo para congelar, mi hija estaba tranquilamente haciendo no se qué, ya no le había vuelto la fiebre. Habían olvidado lo de la tortilla, y probablemente a mí también. No era necesaria. Estaban encantados de que yo llegara, tanto como si no lo hubiera hecho. Creo yo en cambio sí los necesitaba a ellos. Para ser la madre de la casa. 

Lo más extraño, y por eso es raro este caso, es que yo prefería en ese momento no ser madre de nadie, ni estar en casa. Aunque ese amor pegajoso y autoinmolador me asfixie, aunque sea un peso que robe tantas otras cosas vida, aunque no sepa cómo salir de esa habitación pequeña y apretada como un corsé, ahí estaba, con mis patatas. 

¿Cómo es posible que mis propios pasos me llevaran a lo que no prefiero y que nadie necesita? Y este, es el extraño caso de la tortilla de patatas o cómo autoinmolarse en una hermosa noche de invierno.




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